La iniciativa del presidente peruano Alan García Pérez quien desde 2007 planteó la idea primera de formar un Arco del Pacífico, ha sido rápidamente acogida y con bastante entusiasmo por los países ahora integrantes de la Alianza del Pacífico -com puesta por Perú, Chile, Colombia y México, no solo responde a un afán integracionista. Hay, por supuesto, una clara definición política: crear un contrapeso al Mercosur, integrado por Argentina, Brasil –las mayores economías de América del Sur–, Paraguay y Uruguay.
En el 2011, los presidentes de estos cuatro países emitieron una declaración dando a conocer que habían resuelto apoyar la iniciativa para “alentar la integración regional, así como el mayor crecimiento, desarrollo y competitividad de las economías de sus países”, y se comprometieron a “avanzar progresivamente hacia el objetivo de alcanzar la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas”.
El pasado 6 de junio de 2012, en el desierto de Atacama, la Alianza fue constituida, con la firma del tratado fundacional, por los presidentes de Chile, Sebastián Piñera; de Colombia, Juan Manuel Santos; del Perú, Ollanta Humala, y de México, Felipe Calderón. Son observadores desde su inicio Costa Rica, Panamá (quien está presto a ingresar como miembro pleno) y Uruguay y recientemente se unieron Japón y Guatemala. En enero de 2013 ni más ni menos que el presidente del gobierno español ha estado de gira por los cuatro países, con la finalidad de solicitar apoyo para formar parte de esta Alianza.
El nacimiento de la Alianza coincide con un Mercosur en crisis. Crisis que está solventada por los obstáculos y restricciones de Argentina a las importaciones de sus socios y a los otros países, incumpliendo las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Ya Estados Unidos, Japón, México, Inglaterra y la Unión Europea, entre otros, han demandado al gobierno de Cristina Kirchner ante ese organismo internacional.
Pero es más: en Uruguay, miembro pleno del Mercosur –observador de la Alianza–, crece el malestar, puesto que entendió que implicaba la libre circulación de bienes y servicios. Lamentablemente esto no fue así; trabas arbitrarias, discrecionales, persistentes o de cualquier otro tipo que se pudieran inventar, fueron lanzadas en catarata interminable por el Gobierno argentino. Todo esto ha ido asfixiando a las empresas uruguayas y economías libres que pudiesen subsistir y plantearon un horizonte de incertidumbre al futuro laboral de sus trabajadores.
La Alianza, en conjunto, tiene una extensión de más de5 millones de kilómetros cuadrados, con más de 200 millones de habitantes. Genera más de 35% ciento del PIB de América Latina y más de 55% de las exportaciones de la región. La Alianza ofrece, como afirmó el canciller peruano Rafael Roncagliolo, “una plataforma atractiva de proyección hacia el Asia”.
En el reciente encuentro sostenido el 27 de enero de 2013 en Santiago de Chile acordaron cerrar un tratado de comercio, antes del 31 de marzo de este año, que permita que el 90 por ciento de los productos que se comercializan entre estas naciones queden "libre de todo tipo de aranceles". Asimismo, para el primer semestre del 2013 se fijaron las siguientes metas que deberán establecerse de manera inmediata:
·El mecanismo de acceso a mercados para el comercio,
·Un conjunto de medidas sanitarias y fitosanitarias y,
·Fondo común de cooperación
·Sistema de becas de estudios y homologación de títulos.
·La eliminación de obstáculos técnicos al comercio.
Los presidentes también esperan avanzar en la facilitación del comercio, establecer una colaboración aduanera y lograr acuerdos para facilitar el intercambio de servicios financieros, de transporte, de telecomunicaciones y profesionales así como regular las compras públicas. El estado es en nuestros países el principal comprador y quién normalmente tiene mecanismos de compra muy complicados y que dificultan la participación de empresas extranjeras.
Como podemos presumir la mayor parte del del importante PIB que la Alianza genera está sustentado en las exportaciones que sus integrantes hacen a otros países. Si se logra soltar las trabas que hoy impiden el intercambio interno será una medida que catapulte la integración y salte rápidamente niveles de integración de productos servicios y personas.
QUEREMOS SER LÌDERES EN LA ENSEÑANZA TÈCNICO-PROFESIONAL, ORIENTADA A ESTUDIANTES QUE ADQUIEREN LAS COMPETENCIAS NECESARIAS PARA DESENVOLVERSE EN EL MUNDO DEL TRABAJO E INGRESAR A LA EDUCACIÒN SUPERIOR.
FORMAR JÒVENES CON SÒLIDAS COMPETENCIAS TÈCNICAS Y DE EMPLEABILIDAD EN EL ÀREA DE ADMINISTRACIÒN, COMERCIO Y ATENCIÒN DE ENFERMOS, CAPACES DE ENFRENTAR LOS REQUERIMIENTOS TANTO DEL MERCADO LABORAL, COMO DE LOS DESAFÌOS QUE SUPONE LA CONTINUIDAD DE ESTUDIOS TERCIARIOS, BASANDOSE EN LOS VALORES DE RESPETO, JUSTICIA Y SOLIDARIDAD, COMPARTIDOS POR LOS MIEMBROS DEL LICEO COMERCIAL.
Queremos ser lìderes en la enseñanza tècnico-profesional, orientada a estudiantes que adquieran las competencias necesarias para desenvolverce en el mundo del trabajo e ingresar a la educaciòn superior.
Formar jòvenes con sòlidas competencias tècnicas y de empleabilidad en el àrea de administraciòn, comercio y atenciòn de enfermos, capaces de enfrentar los requerimientos tanto del mercado laboral, como de los desafios que supone la continuidad de estudios terciarios, basàndoce en los valores de resperto, justicia y solidaridad, compartidos por los miembros del Liceo Comercial.
La Contabilidad
De acuerdo a lo expresado por Gertz (1996), hacia el año 6000 a.C., ya existían los necesarios para la actividad contable: la escritura y los números; el concepto de propiedad, un gran volumen de operaciones, las monedas y quizás, el cr& eacute;dito en los mercados, al respecto existe una tablilla de , que data de la época, de origen sumerio, en la que algunos investigadores han creído encontrar registros de ingresos y egresos, a partida simple; otros más audaces identifican los registros a partida doble. Existen testimonios sobre contabilidad, tanto en Egipt o como en Mesopotam ia. Pagani, en su obra I Libri Comerciali [citado por Gertz, 1996:26], «quien al referirse a la Atenas del siglo V a.C., dice que había reyes que imponían a los comerciantes la obligación de llevar determinados libros, con el fin de anotar las operaciones celebradas...».
Continuando con Gertz (1996:32), afirma que «El primer gran Imperio Económico que se conoce fue el de Alejandro Magno (356,323 a.C.),...los banqueros griegos, fueron famosos en Atenas, ejerciendo su influencia en todo el Imperio. De ellos se dice: "Llevaban una contabilidad a sus clientes, la cual debían mostrar cuando se les demandara; su , y sus conocimientos técnicos hicieron que con frecuencia se les empleara para examinar las cuentas de la ciudad "(History of Modern Bank of Isue, Conant).»
Sin embargo, es en Roma, donde se encuentran testimonios especificados e incontrovertibles sobre la práctica contable, desde los primeros siglos de fundada, todo jefe de familia asentaba diariamente sus ingresos y gastos en un libro llamado "Adversaria", el cual era una especie de borrador, ya que mensualmente los transcribía, con sumo , en otro libro, el "Codex o Tubulae"; en el cual, a un lado estaban los ingresos (acceptum), y al otro los gastos (expensum). También expone Gertz (1996:42), «se sabe con certeza que tanto en tiempo de la República, como del Imperio, la contabilidad fue llevada por plebeyos, no así la actividad que se pueden considerar como el antecedente de la de auditor, los inspectores que se comisionaban con objeto de inventariar y revisar los diversos bienes que constituían los patrimonios romanos. Se sabe asimismo que dichos contables y constituyeron colegios profesionales (S. Dill. The Roman Society).»
Durante el período comprendido entre el 453-1453 d.C., continúan los avances en la contabilidad, entre ellos los auxiliares. Sin embargo para [Gertz, 1996:71], son los libros de Francisco Datini (1366-1400) los que muestran la imagen de una contabilidad a partida doble que involucra, por primera vez, cuentas patrimoniales propiamente dichas; en efecto, al haberse inventado la cuenta de Pérdidas y Ganancias, se había solucionado el problema que tenían los comerciantes de esta época de no poder llevar en una sola cuenta su mercancía debido al hecho de que dichos efectos tenían, lógicamente, dos precios, el de costo de adquisición y el de venta, resultando de ello que la utilidad obtenida hacía aparecer la cuenta de Caja con una diferencia en los asientos de ingresos y egresos, como consecuencia de lo antes dicho, mas con la nueva cuenta que recogía las diferencias, se podían registrar cuentas patrimoniales que seguían la historia de las mercancías y de las utilidades o pérdidas obtenidas como resultado del tráfico de las mismas. Presenta asimismo esta contabilidad la innovación de que abría y cerraba las operaciones bianualmente con un estado financiero en donde claramente se estipulaba el patrimonio< /a> de la unidad económica, informando en el mismo el resultado de las operaciones como la participación individual de los socios, lo que determinaba del saldo de las cuentas personales que se llevaba a cada socio de la propia empresa.»
Llega el siglo XV y con él dos grandes acontecimientos: La generalización de los números arábigos y la i mprenta que harían entrar a la contabilidad, al igual que a las otras ciencias, en una etapa de divulgación. Data de esa época el libro "Della mercatura et del mercanti perfetto", cuyo fue Benedetto Cotingli Rangeo, quien lo terminó de escribir el 25 de Agosto de 1458, y fue publicado en 1573. El libro aunque toca la contabilidad de manera breve, explica de una manera muy clara la identidad de la partida doble, el uso de tres libros: el Cuaderno (Mayor), Giornale (Diario) y Memoriale (Borrador), afirma que los registros se harán en el Diario y de allí se pasarán al Mayor, el cual tendrá un índice de cuentas para facilitar su búsqueda, y que deberá verificarse la situación de la empresa cada año y elaborar un "Bilancione" [Balance]; las pérdidas y ganancias que arroje serán llevadas a Capital, habla también de la necesidad de llevar un libro copiador de cartas [Libro de Actas]. Sin embargo, es fray Lucas de Paciolo, quién en su libro "Summa", publicado en 1494, se refiere al método contable, que se conoció desde entonces como "A lla Veneziana", que amplia la información a> de las prácticas comerciales: sociedades, ventas, intereses, letras de cambio a>, etc. En forma detallada toca el tema contable, luego en otros países se harían publicaciones que ampliarían el tema.
Llega el siglo XIX, y con él el Código de Napoleó ;n (1808), comienza la Revolución Industrial, Adam Smith y David Ricardo, echan las raíces del liberalismo , la contabilidad comienza a tener modificaciones de fondo y forma, el nombre de "Principios de Contabilidad", en 1887 se funda la "American Association of Public Accountants", antes, en 1854 "The Institute of Chartered Accountants of Scotland", en 1880 "The Institute of Chartered Accountants of England and Wales", organismos similares los constituyen Franci a en 1881, Austria en 1885, Holanda en 1895, Alemania en 1896.
En el siglo presente y a raíz de la crisis de los años 30, en Estados Unidos, el Instituto Americano de Públicos, organizó agrupaciones académicas y prácticas para evaluar la situación, de allí surgieron los primeros principios de contabilidad, vigentes aún muchos de ellos, otros con modificaciones. También, la crisis, dio origen al cambio de la "Certificación" por los "Dictámenes" de los Estados Financieros. En 1953 se publica por primera vez el C.P.A. Handbook.
Contabilidad es la ciencia social que se encarga de estudiar, medir y analizar el patrimonio de las organizaciones, empresas e individuos, con el fin de servir en la toma de decisiones y control, presentando la información, previamente registrada, de manera sistemática y útil para las distintas partes interesadas. Posee además una técnica que produce sistemáticamente y estructuradamente información cuantitativa (realización) y cualitativa (revelación) valiosa, expresada en unidades monetarias acerca de las transacciones que efectúan las entidades económicas y de ciertos eventos económicos identificables y cuantificables que la afectan, con la finalidad de facilitarla a los diversos públicos interesados. La finalidad de la contabilidad es suministrar información en un momento dado y de los resultados obtenidos durante un período de tiempo, que resulta de utilidad a los usuarios en la toma de sus decisiones, tanto para el control de la gestión pasada, como para las estimaciones de los resultados futuros, dotando tales decisiones de racionalidad y eficiencia.1