Repensando la Actividad Minera en el Perú
El Perú ocupa lugares muy importantes en Latinoamérica y el mundo por su producción y potencial minero. En Latinoamérica, ocupa el primer lugar en la producción de zinc, plomo, estaño, plata y oro siendo segundo lugar sólo en la producción de cobre. A nivel mundial ocupa el tercer lugar en plata, zinc, cobre; cuarto en plomo y quinto en oro.
El crecimiento de los precios de los metales en los últimos años ha sido muy alto y ello ha determinado un crecimiento económico importante en el Perú así como una mayor dependencia del presupuesto del gobierno respecto de la renta minera. Sin embargo, esta bonanza se ha venido desacelerando ante la caída brusca de precios en el mercado internacional de metales, dada la desaceleración de las inversiones frente a la crisis financiera internacional.
La estructura económica del presupuesto del Estado peruano, está caracterizada por una gran dependencia de la renta que provee el sector minero y es probable que los avances en el proceso de descentralización fiscal dependan mucho del ritmo de actividad minera y de la evolución de los precios de los metales en el mercado internacional para los próximos años. Sin duda, los ingresos generados al Estado a través del Canon Minero, Regalías y otras contribuciones a las regiones han sido fuente importante de descentralización fiscal y han contribuido a la mejora económica y productiva del país.
Dado el conjunto de inversiones que se tiene previsto para la presente década cabe preguntarse si es conveniente que el Estado prevea que los ingresos mineros no necesariamente serán los de los años anteriores y en ese aspecto, considerar que el gasto público y el endeudamiento deben ser consistentes con una visión de largo plazo del precio de los metales. Por otro lado, el gobierno y las empresas bien podrían considerar medidas que permitan ampliar la cadena de valor y que mejoren la eficiencia productiva y energética del sector minero. En el mediano y largo plazo los empresarios mineros deberían diversificar sus inversiones para promover clusters productivos o actividades que le den un valor agregado a estos recursos contribuyendo de esta manera a fortalecer el proceso de descentralización y generar condiciones para una verdadera descentralización productiva e inclusiva en el país para los próximos años.
Una alternativa de política podría ser promover la inversión en el sector minero destinada a plantas de fundición y refinación, con las cuales se genera efectos expansivos en el sector construcción, eléctrico y transporte. Este mecanismo podría ser una fuente de mayor ingreso para las regiones, una vía para conseguir mayor valor agregado en el sector minero, y con ello, generar condiciones para una mayor competitividad regional.